Se vende un tranvía

 

En el patio de una cárcel íntima y casi familiar, un preso llamado Julián narra la historia que le ha llevado hasta allí. En lugar de conformarse con los timos habituales que conoce todo el mundo, busca una víctima a la que sacarle los cuartos con un nuevo plan. Tras encontrar en un café a un pueblerino desconfiado y con dinero, convoca a sus secuaces e inicia una cuidada puesta en escena con el fin de venderle un tranvía que circula por Madrid. Para despertar el interés del paleto por el falso negocio, cada miembro de la banda va representando su propio papel: el empresario propietario del tranvía, una monjita con la que ejercer la caridad, un vendedor ambulante que vigila, el cobrador, el inspector, un cobrador de impuestos... El hombre cae en la trampa y, tras ofrecer un dinero como adelanto, vuelve al día siguiente con otro amigo interesado en comprar otro tranvía. Los timadores improvisan rápidamente para obtener un mayor beneficio de su plan. Tras ser denunciado por los estafados, Julián es sorprendido mientras intenta vender a otro incauto una baliza aerostática sustraída de una base norteamericana.

Año de producción
1959